El impacto del tratado de libre comercio sobre la cultura y la comunicación 20 años después
Palabras clave:
TLCAN, política de comunicación, identidad cultural, neoliberalismo, Estado mexicano, industria culturalResumen
Este artículo analiza, a 20 años de su entrada en vigor, el impacto del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en los ámbitos de la cultura y la comunicación en México. A partir de un recorrido por las posturas enfrentadas durante su gestación (1994) —entre un optimismo gubernamental fundado en un "nacionalismo neoliberal" y las alertas de sectores intelectuales, empresariales y sociales sobre la pérdida de identidad—, el autor sostiene que el gobierno mexicano actuó con "ceguera estratégica" al incluir implícitamente estos sectores en la lógica del libre mercado, a diferencia de Canadá, que los excluyó mediante cláusulas de excepción cultural.
El trabajo identifica dos vías de afectación: la primera, jurídica y explícita (reducción del porcentaje de pantalla para cine nacional, apertura a inversión extranjera en televisión por cable, etc.); la segunda, más profunda y silenciosa, derivada de la aplicación de las leyes del mercado a la producción simbólica, lo que generó quince transformaciones estructurales. Entre ellas destacan: el retiro del Estado como rector de la comunicación, la consolidación de un modelo de "comunicación-mercado", la conversión de los bienes culturales en mercancías, la imposición de una lógica de ganancia a corto plazo, la desregulación y autorregulación mediática, y una profunda crisis ético-moral expresada en la sustitución de valores comunitarios por hábitos neoconsumistas y una "cultura de la muerte".
El artículo concluye que el TLCAN no solo alteró la infraestructura económica, sino que erosionó las bases simbólicas e identitarias de la nación, sometiendo la comunicación a la dinámica de acumulación de capital transnacional. Frente a ello, el autor propone la construcción de una "nueva política de comunicación social para la sobrevivencia nacional", que recupere la rectoría estatal, impulse un servicio público de medios, eleve a rango constitucional el derecho a la información y cumpla con tratados internacionales como el de la Diversidad Cultural. En ausencia de una reforma ético-moral y comunicativa, advierte, el "México profundo" será progresivamente sepultado por el "México imaginario" de la globalización neoliberal.